Thursday, November 17, 2005

En Reino Unido la libertad de expresión sólo existe para meterse con su familia real (el asesino de Lady Di, la zorrona de Cornualles, ...).; la cosa cambia cuando se trata de decir la verdad sobre los atentados que hubo en julio, y no me refiero a Londres, sino a Brighton.

El 5 de noviembre cené con mi Betiño en casa de mi hermanita y su novio. Vinieron también un amigo suyo con su novia, quien había estado en Inglaterra en julio. La chica nos contó que el mismo día de las explosiones de Londres, hubo un aviso de bomba en Brighton, aunque gracias a Dios lograron desactivarla a tiempo y no pasó nada. El tema fue que no informaron a nadie del suceso. No obstante, la cosa no acaba ahí, dos días después hubo otra nueva amenaza ("Brighton Pier" lo llamaron) en esta última ciudad, concretamente en el parque de atracciones que tienen junto a la playa, donde esta chica trabajaba en un restaurante. Sus compañeros y ella notaron que durante una hora y media o dos horas no entró ni salió nadie del lugar, y su jefe se había largado un poco antes. Nadie les avisó ni a los empleados ni a los clientes de que la policía había acordonado la zona en busca del temido artefacto. Afortunadamente fue una falsa alarma.
Cuando el cabr... de su jefe volvió al local ella le sorprendió hablando con un empleado de lo que había pasado, así que le preguntó acerca de lo ocurrido. La explicación de su superior fue que como posiblemente sería una falso aviso de bomba, sólo habían evacuado a los jefes, porque sino los clientes se hubieran largado sin pagar, y alguien tenía que atenderlos.

Como siempre se anteponen los intereses económicos a los humanos, es más importante la vida de los jefes que la de los trabajadores y clientes, y privar de información al pueblo llano para que no se rebele contra el poder establecido ¡Manda huevos! Triste pero cierto.