Hoy es uno de esos días en que ya noto sobre mí la influencia negativa de la primavera. No, no es el síndrome premenstrual, es peor que eso. Tristeza, confusión, mis neuras multiplicadas por 1000 ¿Quién soy? ¿Qué leches hago en este mundo de mierda? ¿Seré capaz de hacer algo productivo con mi vida? ¿Tiene sentido escribir en foros, en bloggs, pegar carteles, cuando la gente es igual que los habitantes de "Un mundo feliz", de Aldous Huxley?
Cada día entiendo menos las cosas, y me siento más impotente. Por ejemplo, ¿para qué he estudiado una carrera si sólo quieren voluntarios? ¿Por qué siempre los políticos hacen lo que les da la gana y salen casi siempre indemnes? Ahí está el HIJO PUTA DE PINOCHET con más de 80 años, y no se muere, e incluso algunos ex-nazis que la palman por vejestorios, sin haber expiado sus infinitas culpas en la trena. Mientras gente buena, honrada se queda en el camino, en la plenitud de su vida sin ver crecer a sus hijos, o sin haberlos podido tener.
In memoriam de Juan, mi querido farmacéutico de Ferroviarios, y de José, marido de Inmaculada y padre de una niña de 8 y de un chavalín de 5.
Friday, March 24, 2006
Monday, March 06, 2006
El domingo 5 de marzo hicimos mi Betiño y yo cuatro años y tres meses. Así que quedamos por la tarde para celebrarlo yendo a tomar algo, y aterrizamos en un sitio de tapas llamado "Jamón & Gambas" o "Gambas & Jamón" en la calle Toledo.
Nos pillamos cada uno dos tapas que estaban de muerte, mas la de gambas con huevas de lumpo tenía más de huevas que de gambas. La camarera argentina que nos tomó nota fue muy amable, pero la cosa se estropeó cuando pedimos la cuenta a un camarero más preocupado por su aspecto físico que por los clientes (melena medio larga, media corta al estilo L´Oreal porque yo lo valgo, qué guapo soy= ja, ja, ja).
Esperamos, esperamos, esperaaaaaaaamos, y en esto que llega el pelos con las cuentas de las otras dos mesas que quedaban, pasando de nosotros olímpicamente, sin tan siquiera mirarnos. Ni harto ni perezoso, se levanta mi novio a pagar a la barra, y la tía que había allí con cara más seca que un ajo, le pregunta a su compi del pelo del suavizante, quien evita mirarnos. Nos cobra, dejamos algo de propina, pues al fin y al cabo la comida merecía la pena (el trato a sus comensales todo lo contrario). Antes de salir del establecimiento, le digo a la cara seca "hasta luego", y la maleducada no sólo no me contesta sino que me echa una mirada llena de mala leche.
So gilipollas si estás cabreada por haber currado el domingo por la tarde, te aguantas que yo no te he hecho nada, y encima te he dejado propina, y si te molesta que hayamos saldado cuentas en la barra lo que dijo Herodes o lo que dijo Conan (te jodes o que te jodan). La culpa es de tu colega melena al viento que nos ha ignorado por completo ¿Tanto cuesta ser mínimamente amable y/o correcto? No me extraña que comercios o restaurantes majetes en sus productos o comidas fracasen, viendo como son la mayor parte de los empleados de este bar, por ejemplo.
Nos pillamos cada uno dos tapas que estaban de muerte, mas la de gambas con huevas de lumpo tenía más de huevas que de gambas. La camarera argentina que nos tomó nota fue muy amable, pero la cosa se estropeó cuando pedimos la cuenta a un camarero más preocupado por su aspecto físico que por los clientes (melena medio larga, media corta al estilo L´Oreal porque yo lo valgo, qué guapo soy= ja, ja, ja).
Esperamos, esperamos, esperaaaaaaaamos, y en esto que llega el pelos con las cuentas de las otras dos mesas que quedaban, pasando de nosotros olímpicamente, sin tan siquiera mirarnos. Ni harto ni perezoso, se levanta mi novio a pagar a la barra, y la tía que había allí con cara más seca que un ajo, le pregunta a su compi del pelo del suavizante, quien evita mirarnos. Nos cobra, dejamos algo de propina, pues al fin y al cabo la comida merecía la pena (el trato a sus comensales todo lo contrario). Antes de salir del establecimiento, le digo a la cara seca "hasta luego", y la maleducada no sólo no me contesta sino que me echa una mirada llena de mala leche.
So gilipollas si estás cabreada por haber currado el domingo por la tarde, te aguantas que yo no te he hecho nada, y encima te he dejado propina, y si te molesta que hayamos saldado cuentas en la barra lo que dijo Herodes o lo que dijo Conan (te jodes o que te jodan). La culpa es de tu colega melena al viento que nos ha ignorado por completo ¿Tanto cuesta ser mínimamente amable y/o correcto? No me extraña que comercios o restaurantes majetes en sus productos o comidas fracasen, viendo como son la mayor parte de los empleados de este bar, por ejemplo.
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