Clara soy, Clara me llamo, siendo Clara me enturbié. Por eso, yo nunca digo "de este agua no beberé". Este dicho lo cantaba mi bisabuela Pepa, la madre de mi abuela materna, a quien tuve la tremenda suerte de conocer hasta cumplir los cuatro años, ya que ella al nacer fue bautizada como Clara, mas cuando se hizo adulta, la gente empezó a llamarla Josefa, y acabó siendo Pepa el resto de sus días.
Estos versos están cumpliéndoseme en el 2007, será cosa de familia, ¿no? En primer lugar, cuando era enero pensé en casarme con Alberto antes de irnos a vivir juntos. Gracias a Dios que nos fuimos a vivir en pecado, de lo contrario a los dos meses y medio nos hubiéramos divorciado, porque ese tiempo es lo que hemos aguantado de convivencia. El 17 de junio coincidiendo con la victoria del Real Madrid en la Liga, comenzamos nuestra andadura vallekana, a la cual puse término el domingo 2 de septiembre. Betiño quería seguir, pero yo ya no podía, había cariño, no amor, al menos por mi parte. (Créeme que lo siento, si hubiéramos continuado no sé cómo habríamos acabado cielo).
Si cortas, no recaigas en la tentación, en segundo lugar. Dicho y hecho, 19 días tras la ruptura, justo el primer día del XXX Aniversario de la Fiesta del Partido Comunista de España, nos encontramos los dos en Mazaterón por unos arreglos que debían efectuarnos, y una cosa llevó a la otra. Que si "por los viejos tiempos", "sólo un rollo", etc., etc. Pasárnoslo, nos lo pasamos muy bien, aunque las comeduras de tarro vinieron ellas solitas después.
Conclusión: nunca digas nunca jamás, ni de este agua no beberé, este cura no es mi padre, con este pene no lo haré.
Saturday, October 13, 2007
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