Saturday, May 31, 2008

Desde el 19 de mayo soy "retía" (tía por segunda vez). El pequeñajo se llama Nicolás, y nació por cesárea, debido a que el ginecólogo de mi hermana mayor sólo sabe o nada más que le gusta rajar úteros, en vez de fomentar el parto natural. Su apellido es el nombre del instrumento que se utiliza para matar vampiros. Más pistas no puedo dar, sería ya muy fácil.

La cosa no termina aquí. Resultó que la mierda de hospital, uno privado cerca de Avda. de América, carecía de nido, cosa que no la habían dicho a mi hermana. Al parecer la dirección del centro lo eliminó, alegando que las mamás se quejaban, cuando sin tener al bebé las dos o tres primeras noches, se lo llevaban a la cuarta y lloraba mucho. Burda excusa para aumentar más los beneficios de la clínica privada, y obviar los derechos de las parturientas a descansar.

Como colofón final, llega este buen doctor el jueves a darla el alta, y la sugiere que deje lo antes posible la habitación. Ella pasó, por supuesto, y ante su actitud, volvió a subir el médico con una enfermera, mas éste llevaba ahora el uniforme de quirófano, tratando de presionarla con más ahinco, "hay muchos partos y cesáreas" dijo. No hagas tantas cesáreas, capullo, y vela más por el parto natural, y menos por tu bolsillo, que por operar te pagan más. Así estarán menos días ingresadas. Por sus ovarios se piró a las cuatro. Que le den.

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